


Tras la amputación de brazo
Tras la amputación de un brazo, lo principal es su recuperación y la cicatrización del muñón. Aquí encontrará consejos para el tratamiento de los edemas, el entrenamiento y el cuidado del muñón.
Tras la amputación de un brazo, lo principal es su recuperación y la cicatrización del muñón. Aquí encontrará consejos para el tratamiento de los edemas, el entrenamiento y el cuidado del muñón.
¿Qué le espera tras la amputación?
Directamente tras la operación, lo principal es su recuperación y la cicatrización del muñón. Ambos aspectos son importantes para que pueda comenzar la rehabilitación cuanto antes y pueda utilizar una prótesis.
La siguiente información le servirá de ayuda para prepararse para el uso de una prótesis. De este modo, luego le resultará más fácil utilizar la prótesis de forma óptima. Puesto que no podemos tener en cuenta todos los casos individuales, a continuación nos limitamos a la amputación transhumeral.
Las primeras medidas terapéuticas comienzan poco después de la amputación. La herida se trata y se prepara para el uso de una prótesis. En cuanto la incisión de la operación haya cicatrizado bien, da comienzo el tratamiento protésico propiamente dicho y la rehabilitación. Por lo general tiene una duración de hasta medio año.
Durante la terapia, su colaboración activa será cada vez más importante. Aquí recibirá el apoyo de su equipo de rehabilitación. Si se diera cuenta de que no recibe algunas de las medidas indicadas, hable con su equipo de rehabilitación. Sus terapeutas pueden valorar si las medidas son adecuadas para usted.
Prepare el muñón para el uso de una prótesis
La cicatrización del muñón tras la amputación de pierna supone la base para la posterior protetización, lo que es de especial importancia. En el hospital, los médicos a su cargo supervisarán y controlarán el proceso de cicatrización, mientras que el personal de enfermería hospitalario se encargará del tratamiento diario del muñón. Además del tratamiento de la herida, esto engloba también la terapia de compresión y el tratamiento de los edemas, la desensibilización de la piel y el cuidado de la cicatriz.
Terapia para el edema
Por lo general, el tejido del muñón se hincha tras la operación. Esta hinchazón (edema) es una reacción normal a la operación. Generalmente remite después de una semana. Hasta retirar los puntos se coloca un vendaje ligero en la herida. En un primer momento no se debe ejercer presión sobre el muñón.
Para poder evaluar la remisión de la hinchazón, será necesario medir con regularidad el contorno del muñón. Para ello debe prestarse atención a realizar la medición siempre en los mismos puntos y a documentar los resultados en hojas de medidas. Si no se hiciera, los resultados no podrían compararse, y no podrá valorarse si la hinchazón está remitiendo.

Posicionamiento correcto
Si el muñón siguiera hinchado durante más tiempo, la herida no podrá cicatrizar tan bien, y el momento de adaptar la prótesis se retrasará. Ya en la cama del hospital debe adoptar la postura corporal correcta para que los músculos y las articulaciones no se acorten ni anquilosen. Al principio, los pacientes adoptan por lo general una posición cómoda e indolora que, según se ha podido comprobar, no siempre es la mejor. Más tarde, el muñón debe permanecer lo más extendido posible. No debe ponerse en alto de forma constante, p. ej., sobre un cojín, puesto que los músculos se acortarían, y el muñón podrá moverse peor más tarde.
Movilización
Mueva el muñón varias veces al día. De este modo impedirá que las articulaciones pierdan movilidad. Es importante una movilización temprana, ya que activa el sistema circulatorio y favorece el equilibrio. Haga que su terapeuta le muestre ejercicios de movilidad que pueda realizar en cada momento. La articulación del hombro, en particular, debe movilizarse lo antes posible ya que, de lo contrario, se puede anquilosar. Con una combinación de posicionamiento correcto y movimiento puede preparar bien el brazo para el uso de la prótesis.
Terapia de compresión
Terapia de compresión temprana
Tras la operación se le colocará un vendaje que se cambiará regularmente. Después comienza la terapia de compresión por medio, p. ej., de un vendaje de compresión. Su médico determinará el momento exacto. El objetivo de esta terapia es reducir el edema del muñón y preparar el muñón para la prótesis posterior. La compresión del muñón ayuda a optimizar la adaptación a su prótesis. Además, la compresión favorece la circulación sanguínea del muñón. De este modo tendrá menos dolores, y la cicatriz sanará mejor.
Vendaje de compresión
El vendaje de compresión permite regular la presión según el día o el momento del día. La presión debería ser la máxima en el extremo del muñón e ir reduciéndose hacia el cuerpo. Para colocar este vendaje se utilizan vendas elásticas que se fijan con un apósito. Puesto que este método exige algo de práctica y experiencia, el vendaje debe colocarlo personal técnico especializado (fig. 3). También puede dejar que el personal de enfermería le muestre la técnica de vendaje correcta. Lo importante es que el vendaje no "estrangule" el muñón; no debe producirse dolor.

Liner de silicona
Por el contrario, los liner de silicona son rápidos y fáciles de manejar. Están disponibles en diferentes tamaños prefabricados. Para generar una presión lo más amplia y homogénea posible en la zona de la amputación, al colocarse el liner es imprescindible prestar atención a que no entre aire en el extremo del muñón. Al principio puede ocurrir que sude más con el liner. Esto se regulará tras un tiempo de uso. A fin de evitar posibles irritaciones en la piel, puede aplicar un poco de Ottobock Derma Prevent en la piel en contacto con el borde del liner. Además, la limpieza del liner de silicona al final de cada día es muy importante. Consulte más indicaciones al respecto en las instrucciones de uso del liner.

Terapia de compresión posterior
En cuanto el volumen del muñón lleve estable un tiempo, es decir, cuando los contornos medidos del muñón ya no se reduzcan, puede dar comienzo el tratamiento protésico. Hasta ese momento debería mantenerse la compresión. Su equipo de tratamiento le mostrará a usted o a sus allegados cómo puede hacerlo solo.

Entrenamiento sin prótesis
Durante este entrenamiento preparatorio se refuerza la musculatura del tronco, incluidos el abdomen y la espalda, el brazo sano y, también, las piernas. También debería incorporarse ya el muñón a los ejercicios.
Estiramiento de la musculatura del muñón
Pronto se empezarán a estirar también los músculos y las articulaciones en torno al muñón. Si le resulta difícil mover las articulaciones de forma activa, también puede hacerlo de forma pasiva sirviéndose de una toalla. Es importante que sus articulaciones conserven o recuperen la máxima movilidad en todas las direcciones.

Mejorar la destreza del lado sano
En función de si su mano afectada es la dominante o la no dominante, el entrenamiento del lado sano será más o menos intenso. Se entrena la motricidad fina, la destreza y la fuerza. Debería practicar sobre todo actividades complicadas, como escribir o cepillarse los dientes.

Entrenamiento de desarrollo muscular del muñón
Antes del tratamiento con una prótesis es importante reforzar la musculatura del muñón, el brazo sano, la musculatura del tronco y las piernas por medio de un entrenamiento preparatorio. De este modo no solo mejorará la movilidad máxima de sus articulaciones, sino también la destreza del lado sano. Así también gozará de una mayor autonomía al realizar las actividades de la vida diaria.

Entrenamiento de desarrollo muscular del tronco
Tras la amputación es muy importante que mueva lo máximo posible el tronco. Evite torcer en exceso la columna vertebral. Debido a la falta de contrapeso en un lado, la verticalidad y, con ello, a menudo también el equilibrio estático de la columna vertebral pueden cambiar. Por ello, para evitar posturas incorrectas y dolores debe practicar movimientos que refuercen la espalda.

Cuidado de la piel y de la cicatriz
En la mayoría de los casos, las heridas de amputación se cierran en tres o cuatro semanas y luego comienzan a formar una cicatriz. Pero si bien la cicatriz puede parecer que se ha curado después de unas pocas semanas, el proceso de curación completa lleva mucho más tiempo, por lo general unos dieciocho meses.
Durante ese tiempo, el cuidado de la piel y la cicatriz es una prioridad máxima. Algunos pasos clave pueden ayudarle a asegurarse de que el muñón restante se sane con éxito y de que esté listo para una prótesis cuando esté listo para empezar a usarla.
Después de que en el hospital el personal de enfermería y los médicos se hayan ocupado de la limpieza de la herida y del cambio de los vendajes, en la fase de rehabilitación será usted quien cuide el muñón, la cicatriz y, también, el lado sano. Únicamente si lleva un cuidado constante podrá utilizar la prótesis sin molestias.
Desensibilización de la piel
Tras la amputación, es habitual que la piel del muñón esté muy sensible. Pero existen varias cosas que puede hacer contra ello. Utilice siempre materiales que le resulten agradables y proceda comenzando por el muñón y avanzando hacia el cuerpo.
Desensibilizar la piel
Tome, p. ej., un cepillo suave o una pelota de masaje con pinchos y páselos por encima de la piel sensible o golpee la zona suavemente. Esto aumenta la resistencia. También puede frotar el muñón con una toalla gruesa o con una manopla.

Limpiando tu piel
Las medidas higiénicas para el muñón, como el lavado diario con agua templada y jabón suave sin perfume, son muy importantes. Los productos de cuidado de Ottobock pueden facilitar la limpieza.

Tratamiento de la cicatriz
En la mayor parte de los casos, la herida de la amputación se cierra en las primeras tres a cuatro semanas y forma una cicatriz. A pesar de que, desde el exterior, la cicatriz dé la impresión de haberse curado bien y solo cambie ligeramente el color del tejido de la cicatriz, la curación completa de la cicatriz tarda bastante más. Hasta que se haya curado del todo por dentro, pasa cerca de año y medio.
Debe hidratar la cicatriz desde el principio, ya que el tejido cicatrizado no es capaz de autohidratarse. Para ello se recomienda utilizar lociones sin perfume. El cuidado constante es importante para que el tejido de la cicatriz conserve su suavidad y movilidad y, al mismo tiempo, para que pueda soportar las cargas. Esto es necesario para poder utilizar la prótesis, ya que con el cuidado adecuado puede evitar la aparición de dolores en el muñón al producirse movimientos en el encaje.